Valencia se las prometía felices con su nueva ley para regular pisos turísticos. Hasta que llegó "la trampa de los 11 días"
Hecha la ley, hecha la trampa. En su intento por atajar la proliferación de pisos turísticos, la Comunidad Valenciana se ha encontrado con un desafío (no tan) inesperado: la picaresca de los caseros, que han encontrado en la nueva ley que regula el sector un resquicio que les permite alquilar pisos a turistas acogiéndose a normas más laxas. La clave está en algo en principio tan inocente como la duración de las estancias. Para ser más precisos en si duran más o menos de 10 días. Hay quien ya habla de "la trampa de los 11 días" . ¿Qué ha pasado? La noticia la avanzaba hace unas semanas el periódico Levante-EMV : en Airbnb han empezado a anunciarse pisos de Valencia con un común denominador, el tiempo mínimo de estancia que exigen a sus inquilinos. No importa en qué calle se ubiquen, cómo estén decorados, su superficie, si tienen o no vistas al mar o si son más o menos caros. En todos se repite la misma e invariable condición: estancia mínima de 11 noches. Ni una menos. ...